Has visto un naranjal? Que hermoso es, pero bien sabemos que las naranjas no siempre estuvieron colgando de esas ramas ... Es un proceso por el cual pasaron. Primeramente hubo un deseo en el corazón de la persona que puso la semilla, el deseo de cuidarla para que esta pueda desarrollar naturalmente.
Así pasa en nuestras vidas ... Primeramente tiene que haber el deseo en nuestros corazones de recibir a Jesucristo y creer en su nombre, así el pondrá en nosotras la semilla.
Dice La Palabra que el Fruto del Espíritu Santo es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio.
Debemos de cuidar el terreno de nuestro corazón para que la semilla pueda desarrollar en él naturalmente y El Fruto del Espíritu Santo pueda manifestarse en nosotras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario