Esto es algo tan grande!! ... El Rey, sentado en su trono, mirando hacia abajo, mirada triste, mirada llena de compasión, está sufriendo por lo que ve ... Su pueblo está pereciendo ... El Rey no lo puede soportar ... Se levanta del trono, se despoja de su corona y de su vestimenta real, deja su cetro a un lado, pensando ... Yo iré, los rescataré, los haré volver para que vivan seguros.
¿Puedes creer esto? El Rey se hizo hombre, nació en un humilde pesebre, estuvo en medio de nosotros y no se aferró a su Gloria, sólo le importó anunciar las buenas nuevas a los pobres, sanar enfermos, libertar a los oprimidos. A Él le interesaba buscar a quien servir, a quien sanar, a quien ayudar.
Esto es lo que Jesús nos enseñó y debiera ser nuestra motivación, nuestra misión, nuestro propósito. Dejar nuestro trono, poder ver más allá de las paredes de nuestras casas, ver la necesidad ... despojarnos de nosotros mismos y decir: yo iré.
Esto es lo que Jesús nos enseñó y debiera ser nuestra motivación, nuestra misión, nuestro propósito. Dejar nuestro trono, poder ver más allá de las paredes de nuestras casas, ver la necesidad ... despojarnos de nosotros mismos y decir: yo iré.
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