Me encantan los regalos ... me emociona cuando doy un regalo porque de verdad me esfuerzo mucho al hacerlo, no por el dinero, sino porque me gusta obsequiar cosas que yo sepa que va a ser útil a la persona que se lo doy, me toma tiempo y de verdad dedicación, más aún cuando ese regalo útil debe ser congruente con el presupuesto ... jijijiji.
Pero ahora pensaba en un regalo para alguien muy especial. Si Jesucristo estuviera delante de mi físicamente ¿Que le podría yo dar a Él?
¿Alguna prenda del mejor diseñador? Ni hablar, Él es el mejor diseñador de la creación, ya sabemos que La Palabra dice que ni Salomón con todo su esplendor se vestía como uno de los lirios del campo a los cuales Dios mismo vestía.
¿Comprarle el mejor vino? ... Imagínate ... Él convirtió el agua en el mejor vino.
¿Llevarlo al mejor restaurante Cuando Él envió desde su Gloria; Maná!!, dulce como las tortas de miel ... y Codornices?
¿Qué le podría dar yo al Hijo de Dios, que lo impresione y le sea útil y que yo diga este era el regalo que Él quería?
Realmente tu y yo lo sabemos bien ... tu y yo sabemos lo único que Dios quiere de nosotras, la humanidad lo sabe pero no lo quiere entender: "Es nuestra obediencia", no habrá mejor regalo debajo del árbol de navidad que disponer tu mente, tu voluntad y tu cuerpo a la obediencia de La Palabra de Dios.
Querida Hope, y pensar que muchas veces con nuestro sincero deseo de disponer nuestros corazones a Dios pensamos demasiado las cosas y nos ponemos en su camino y empezamos a entorpecer su glorioso y divino trabajo. Cuando como tu bien dices la fórmula es muy fácil: Obediencia. Le pido a mi Padre Celestial para que no sólo deje la obediencia intelectual bajo del árbolito de Navidad sino que me de fuerza y sabiduría para aplicarla también y de esta manera dar testimonio por lo menos a los que me rodean de Su gran Amor. Gracias querida Hope por tan linda reflexión.
ResponderEliminarDios te bendiga!
La Princesa S.