sábado, 6 de octubre de 2012

Dije no y punto ....


Esto  es algo frecuente entre mi hijo menor y yo:

Mamá puedo salir a jugar pelota con mis amigos?
No …
Pero por qué?
Porque tú ya sabes que de lunes a jueves no puedes salir.
Mamá por favor?
Por favor déjame tranquila.
Mamá, pero porque?
Tú ya sabes porque!!
Mamá!!
Te dije no y punto.
uhmmmm …  se va.
Luego regresa y me da un beso … please!!.    Y vuelve a empezar  y  vuelve a empezar.

Aquí   el punto no es si sale o no, esa es otra situación.    Pero pienso  "que insistente",  y de verdad lo es, hasta cierto punto  es bueno porque consigue lo que quiere.  Claro hay que ayudarlo a canalizar y esto es lo que le enseño.

Esta situación me hace reflexionar lo siguiente:   Si yo orara de esa manera, que bello seria.   Buscar a Dios  con persistencia e insistencia, con desespero …  así con esa insistencia que mi hijo tiene.

También lo comparo  con el pasaje de  la viuda insistente que habla Lucas en el capítulo 18 …

El juez le dio lo que ella quería para que no lo molestara más. 

Debemos de ser persistentes e insistentes en la oración,  pero  hay que saber pedir, acercarnos a Él con la confianza de que si pedimos conforme a su voluntad El nos va a oír.  Y si sabemos que Dios nos oye, podemos estar seguros que tendremos lo que pedimos.

 

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