Esto es algo frecuente entre mi hijo menor y yo:
Mamá puedo
salir a jugar pelota con mis amigos?
No …Pero por qué?
Porque tú ya sabes que de lunes a jueves no puedes salir.
Mamá por favor?
Por favor déjame tranquila.
Mamá, pero porque?
Tú ya sabes porque!!
Mamá!!
Te dije no y punto.
uhmmmm … se va.
Luego regresa y me da un beso … please!!. Y vuelve a empezar y vuelve a empezar.
Aquí el punto
no es si sale o no, esa es otra situación.
Pero pienso "que insistente", y de verdad lo es, hasta cierto punto es bueno porque consigue lo que quiere. Claro hay que ayudarlo a canalizar y esto es
lo que le enseño.
Esta situación
me hace reflexionar lo siguiente: Si yo
orara de esa manera, que bello seria. Buscar a Dios con persistencia e insistencia, con desespero …
así con esa insistencia que mi hijo tiene.
También lo
comparo con el pasaje de la viuda insistente que habla Lucas en el capítulo
18 …
El juez le
dio lo que ella quería para que no lo molestara más.
Debemos de
ser persistentes e insistentes en la oración, pero hay que saber pedir, acercarnos a Él con la
confianza de que si pedimos conforme a su voluntad
El nos va a oír. Y si sabemos que Dios
nos oye, podemos estar seguros que tendremos lo que pedimos.
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