Dos opciones:
¿Has levantado esa bola con la que se tumban los bolos? Que dura y pesada es! Que estrépito hacen esos bolos al caer ! ... ¿Qué daño causaría si esa bola le cae a uno encima?
Cuando alguien que amamos nos causa un dolor tan fuerte; cuando alguien que amamos nos hiere hasta lo profundo del corazón, ese dolor es tan intenso como esa bola cayendo sobre los bolos, nos tumba, así como tumba la bola a los bolos.
Cuando caigamos así, tenemos dos opciones:
1. Quedarnos tiradas, llorando, sufriendo hasta caer en la más profunda depresión.
2. O alzar nuestras manos hacia Dios para que Él nos levante y nos vuelva a ubicar.
Los bolos no se pueden levantar solos, viene una palanca, los junta, los levanta y los ubica. Ellos de nada sirven tirados, sin ellos no hay alegría, en el juego.
Si tú estas pasando una gran pena, quiero pedirte que confíes en Dios, alza tus manos, deja que sus manos te levanten y verás como cambia tu lamento en alegría.
Recuerda:
La tristeza qué proviene de Dios produce el arrepentimiento que lleva a la salvación y trae ánimo, anhelo, esperanza ... mientras que la tristeza del mundo produce la muerte.
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