A los 5 años mi hijo mayor comenzó
a ir al kínder de una escuela, yo siempre estaba ahí puntual para recogerlo
todos los días. Qué maravilla cuando me di cuenta que más mujeres de mi edad
también iban por sus hijitos. Empecé a conocer un mundo nuevo ... Ya sabes,
entre hola y hola nos fuimos haciendo amigas. Yo ya no llegaba por mi niño a la
hora exacta, llegaba cada vez cinco minutos más temprano y veía que mis nuevas
amigas también llegaban igual que yo, después de la primera reunión escolar
empezamos a llegar una hora antes de la salida. Que bello tiempo, que regalo de Dios,
éramos un grupo muy homogéneo, nos apoyábamos, nos reíamos, lo más lindo fue cuando nuestros esposos comenzaron a formar parte del grupo.
La escuela queda al pie del
parque, ya sabes el clima excelente, parquecito, banquitas, que invitación a la
conversación!!! Este era tiempo para hablar.
Así nos fuimos conociendo, cada año éramos más. La vida me hizo despedir
de ellas, mi familia y yo tuvimos que partir a otro país.
Con el pasar de los días nos dimos cuenta que esto no impidió que la
amistad continuara aunque sea a través del teléfono.
Los años pasaron y un día me avisaron que una de
ellas tuvo que partir, mi amiga, la de la dulce sonrisa.
Que cierta es La Palabra de
Dios, tal cual lo dice en el libro de Eclesiastés todo tiene su tiempo debajo
del cielo.
Un tiempo para nacer, un tiempo para morir .. un tiempo para llorar y un tiempo para vivir ... un tiempo para reír, un tiempo para saltar de gusto y un tiempo para estar de luto... un tiempo para abrazarse y un tiempo para despedirse ...
Nada es eterno. Por esto quiero invitarte a que disfrutes cada instante de tu vida, no la desperdicies pensando en cosas que quieres y no puedes, no la desperdicies peleando, no la desperdicies guardando rencor, esto no te deja vivir en el Gozo del Señor. Vive cada día como si fuese el último, ríe, ama.
Un tiempo para nacer, un tiempo para morir .. un tiempo para llorar y un tiempo para vivir ... un tiempo para reír, un tiempo para saltar de gusto y un tiempo para estar de luto... un tiempo para abrazarse y un tiempo para despedirse ...
Nada es eterno. Por esto quiero invitarte a que disfrutes cada instante de tu vida, no la desperdicies pensando en cosas que quieres y no puedes, no la desperdicies peleando, no la desperdicies guardando rencor, esto no te deja vivir en el Gozo del Señor. Vive cada día como si fuese el último, ríe, ama.
P.D. Si tienes una verdadera
Amiga cuídala como se cuida una flor.
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