Hoy pensaba en
mis primeros tres sobrinos mayores, eran como mis hijitos, cuando ellos nacieron yo no estaba casada aún, ni tenía hijos; así que les pude dedicar mucho tiempo. A ellos les gustaba que les contáramos el cuento de los tres chanchitos a
la hora de ir a dormir.
Lo que enseña
el cuento es que era mejor ser
trabajador que haragán … Cuando imaginaba a los chanchitos construyendo sus
casitas me vino a la mente los dos hombres
de los que habla Jesús, en el Libro de Mateo dice que el prudente construyó su casa sobre
la roca … y el insensato sobre la arena, entonces cuando vino el lobo (las
situaciones difíciles que trae la vida) la casa del insensato se derrumbó y fue grande su ruina, sin embargo la casa del
hombre prudente no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca.
Es
importante saber que el fundamento del que está hablando la Palabra es
Jesucristo. Es en El donde debemos construir nuestros hogares, nuestras vidas, es en El donde debemos formar a nuestros hijos.
1 Corintios
3: 11
Porque
nadie puede poner un fundamento diferente del que ya está puesto, que es
Jesucristo.
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