jueves, 18 de octubre de 2012

Tu también puedes disfrutarlo.

A mí me encanta mi trabajo, es en la calle;  empiezo casi a las siete de la mañana, pero mientras salgo de casa son las seis y treinta, en ciertas temporadas del año llego cuando aún está obscuro y puedo ver salir el sol, otros días cuando llego ya amaneció, el cielo se ve hermoso, claro, transparente, y las nubes tan blancas como el algodón,   otras veces  blancas incandescentes por los rayos del sol, es un espectáculo contemplarlo,  a veces me imagino que Dios está dibujando en el cielo,  puedo ver las nubes en distintas formas atravesadas por el viento.  y le doy las gracias por estar allí llamando mi atención.
  
Otras veces el cielo  está tan obscuro, con esas nubes negras, densas, listas para dejar caer la lluvia   y luego  ese perfecto arco, con sus espectaculares colores,  me hace pensar que Dios es un artista.
 
El lo pensó todo, que maravilla, esa lluvia refrescando las plantas, llenando las lagunas, poder ver a las aves  silvestres tomando de esa agua y refrescándome a mi también cuando el calor está intenso.
 
Con razón el salmista le decía:  Tú haces que los manantiales viertan sus agua en las cañadas, y que fluyan entre las montañas.  De ellas beben todas las bestias del campo; allí los asnos monteses calman su sed.  Las aves del cielo andan   junto a las aguas y cantan entre el follaje.  Desde tus altos aposentos riegas las montañas; la tierra se sacia con el fruto de tu trabajo ...   Aclamen alegres a Dios, habitantes de toda la tierra! Canten salmos a su glorioso nombre, ríndanle gloriosas alabanzas!  Díganle  a Dios: Cuan imponentes son tus obras! ...Toda la tierra se postra en tu presencia, y te cantan salmos, cantan salmos a tu nombre. Vengan y vean las proezas de Dios.
 
Tú también puedes gozarlo. Disponte cada mañana al abrir tus ojos contemplar lo que Dios tiene para ti, gracias a su Hijo Jesús.
 

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