No soy experta en jardinería pero me encanta sembrar, disfruto mucho ver cómo crecen las plantas, hace unos meses compré tierra y sembré semillas de perejil, Qué emoción!, todos los días salía a ver "la tierra", después de siete días pude observar las primeras ramitas, las cuidaba, le echaba agua ... a los dos meses ocurrió lo más bello, el perejil estaba listo para ser cosechado y ser usado en una deliciosa sopa ...
Luego fueron unas semillas de pimiento rojo, hice todo con el mismo cuidado de cuando sembré el perejil, pasaron los días y empezó a crecer la planta, yo estaba tan contenta, imaginarme que de esa planta iban a salir los más bellos pimientos ya que habían sido cuidados por mi ... ya vendría el tiempo de la cosecha!!
Un día vi desde mi ventana unos puntos blancos en mi bella planta, inmediatamente salí, esos puntos eran una especie de mosquitos, sacudí la plantita para que se despegaran los animalitos y la metí para tratar de limpiarla con mucho cuidado, hoja por hoja, ellos habían enfermado la planta, le puse agua y la volví a sacar pero ya no había nada que hacer, los mosquitos estaban ahí otra vez comiéndose mi pimiento ... con mucha pena tuve que arrancarla.
Qué triste fue tomar esa decisión tan drástica.
Así como esos mosquitos afectando a la plantita hasta ser arrancada, La envidia, la discordia, el odio, los arrebatos de ira, las rivalidades, las borracheras y otras cosas parecidas afectan nuestras vidas y nos apartan de Dios.
Si queremos ser usadas como el perejil, debemos estar pendientes para evitar que esos mosquitos infecten nuestras vidas y así no ser arrancadas del lado de Nuestro Señor.
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